Gamificación

La gamificación como gasolina para la motivación en el trabajo

Han pasado ya 10 años desde que el término gamification (gamificación es la adaptación más común a nuestro idioma) fuera acuñado por Nick Pelling en 2004 desde Conundra, su empresa de consultoría que fue la primera en ofrecer dinámicas de juego para empresas como servicio. Según Pelling, la gamificación consiste en aplicar conceptos y dinámicas propias del diseño de juegos a campos tan diversos como la educación, el marketing o la realización de encuestas con el objetivo de estimular y hacer más atractiva la interacción del usuario, utilizando la predisposición natural humana hacia la competición y el juego para hacer menos aburridas determinadas tareas.

[Post originalmente publicado en el Blog innovacionactiva de Informática El Corte Inglés]

Las técnicas de gamificación pueden ser empleadas con éxito para lograr diversos objetivos situados en el campo de lo “emocional” con compañeros de trabajo o clientes, por citar algunos colectivos sobre los que es posible trabajar. Vamos a centrarnos hoy en la posibilidad de mejorar la motivación de los empleados usando la gamificación.

Una encuesta de Gallup de 2013 mostraba que en Estados Unidos un 70% de los empleados no se ven a sí mismos como actores activamente “involucrados” (engaged) con los objetivos, la misión y la visión de sus respectivas empresas en sus puestos de trabajo. Si creemos que la alta motivación de los empleados tiene un impacto directo en los resultados de negocio, entonces podemos buscar distintos métodos para mejorar el engagement de las personas con la empresa. Muchas personas que son preguntadas al respecto de las formas ideales de incrementar su motivación en el trabajo responden tópicos como mejoras salariales, disminución de la jornada laboral, cambiar de puesto y/o de responsable inmediato, mayor reconocimiento de sus logros… Pero no siempre es posible o recomendable recurrir a ninguna de ellas. En estos casos siempre nos queda la posibilidad de recurrir a estudiar casos de otras industrias que han alcanzado un gran éxito en lograr la involucración de sus usuarios, y una de ellas es la industria del juego (game industry).

El principal objetivo de la gamificación en este ámbito es conseguir que trabajar y aprender en el entorno de trabajo sea más divertido, con la intención directa de mejorar la productividad, el compromiso con la empresa y la motivación personal. Así de claro: más divertido. ¿Por qué? Porque la idea consustancial al juego es ganar; y llevar la posibilidad de ganar reconocimiento de mis compañeros, un viaje de fin de semana, una cena en un bonito restaurante o una promoción a la formación proporcionada por Recursos Humanos o a las tareas de todos los días es una forma probada de mejorar el rendimiento de un comercial, un consultor, un técnico de calidad, etc. Siempre que el programa de gamificación que vayamos a desarrollar esté lógicamente bien diseñado, adaptado a la cultura corporativa, e integrado correctamente con los sistemas de información necesarios.

Algunas recomendaciones clásicas para definir el programa de gamificación son el plantear objetivos mensurables y alcanzables;premiar comportamientos positivos y beneficiosos para la compañía que ya se estén produciendo, como forma de extender paulatinamente esos beneficios a otros comportamientos que se quieran fomentar no tan extendidos actualmente o desconocidos en nuestro entorno; realizar un seguimiento periódico, trimestral o semestral, para analizar la medida de éxito (o de fracaso) del programa para ir añadiendo las acciones correctoras necesarias; y, por supuesto, hacerlo divertido.

Sin diversión no hay juego, y esto puede asustar a más de un responsable. Pero ello no significa que el programa de gamificación esté desligado del objetivo y los procesos de la empresa: aquí la clave es su correcta integración con los sistemas corporativos a la que aludíamos antes. Bien a través de la intranet, bien a través de sistemas de apoyo a la fuerza de ventas u otros como aplicaciones móviles de productividad, las actividades asociadas al programa serán las de siempre (u otras nuevas), pero siempre alineadas primero y ante todo con los objetivos del negocio de la empresa. A partir de ahí, todo lo demás es imaginación, puesta en marcha del programa y análisis de los logros conseguidos para ir mejorando paulatinamente la motivación y la productividad de las personas en un ambiente sano y cooperativo.

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